martes, 4 de septiembre de 2012

capítulo IX: una extraña cita

Muy bien- dijo Eva comprendiendo al instante los planes de sus amigas-Luego os llamo- susurró al tiempo que sus amigas pasaban por su lado, deseando que Mario no la hubiera oido.

-¿Y bien?-¿Qué te apetece hacer?-dijo la voz de Mario sacándola de sus pensamientos. ¿Seguimos de tiendas o vamos a tomar algo?-insistió el muchacho.

-La verdad es que yo ya no necesito nada más-confesó ella sonrojándose. Así que como tu quieras Mario.

De acuerdo hagamos una cosa entonces-decidió Mario-mañana comienzo a trabajar en una empresa importante y necesito encontrar algo adecuado para mi nuevo trabajo. ¿Qué te parece si me ayudas y luego te invitó a un café o a lo que tú quieras?-concluyó con una sonrisa.

-Me parece genial-Te ayudaré a elegir algo adecuado-decidió Eva sonriendole.

Muy bien, ¿pues qué te parece que me pruebe este conjunto?-dijo Mario mostrándole un pantalón vaquero y una camisa con motivos alegres.

-Seguro que estás guapísimo-respondió la muchacha bajando la cabeza.

Mientras tanto un grupo de chicas cotilleaba en casa de la única rubia del grupo.

-¿vosotras creéis que se besarán?-preguntó la más romántica del grupo.

-Uyyyy besarse no, lo siguiente-aseguraba la pelirroja mirando a sus amigas con picardía.

-¿Quéeeeeee?-añadió ante la mirada que sus amigas habían puesto al oir la frase anterior.

-¿Qué eres una bruta?-Eso.Parece que no conocieras a Ev-respondió Ruth en defensa de su mejor amiga.

Yolanda asintió. Estaba de acuerdo con Ruth. Ev no era de las que se lanzaban sin pensar en brazos de un tio. Sonrió con amargura, no era como ella.


¡Marchando un descafeinado y un café bombón! gritó un hombre corpulento detrás de la barra de la cafetería del campus. Era Sebas, el camarero apodado por todos como el "duque" por su gran parecido con el personaje televisivo. Eva esperaba impaciente apoyada en la barra del bar tintineando los dedos contra la misma. Estaba nerviosa y siempre que lo hacía era por eso. Mario la observaba sentado en un taburete mientras daba golpecitos con uno de los pies en el suelo. También él estaba nervioso. A estas alturas era innegable que Eva le gustaba.

Aquí tienen ustedes-dijo la voz de Sebas, sacándolos de su inopia- un descafeinado para el caballero y para la señorita un café bombón. -Y a esto invita la casa-añadió poniendo en un pequeño plato unas cuantas pastas de té- Buen provecho.

Muchas Gracias-dijeron ambos al unísono.

Momentos después se encontraban sentados en una mesa disfrutando del café en muy buena compañía.

Eva que había estado bastante callada hasta el momento, decidió saciar su curiosidad rompiendo aquel silencio.

Así que mañana empiezas a trabajar. ¡Qué bien!-Y ¿Dónde vas a trabajar?-quiso saber Eva.

-Verás-respondió Mario-voy a trabajar en una empresa...-dudó sobre cómo explicarle de qué trataba su trabajo-es sobre telecomunicaciones pero abarca muchos ámbitos como audiovisuales, sonido, periodismo-concluyó decidiendo que esa era la mejor explicación que podía darle. -Ya sabes, ¿no?-añadió un poco preocupado de que ella no le hubiera entendido.

-Claro-afirmó la muchacha con certeza. De hecho, yo misma estoy terminando una carrera que engloba varios de esos campos también. -¿Cuál es el tuyo?-inquirió.

-Audiovisuales-se apresuró a responder Mario. -No obstante-se mordió el labio no sabía si confesarle que él no tenía ninguna carrera. Le daba miedo que aquella monada de chica dejará de mostrar interés por él. Finalmente decidió arriesgarse poniendo toda la carne en el asador. No quería comenzar nada con mentiras.- No obstante-repitió-lo mio no es un carrera, así que mi puesto de trabajo se trata de ayudar con la imagen y el sonido de lo que me pidan-resolvió sonrojándose levemente. ¿Qué es lo que estudias exactamente?

-Periodismo-respondió Eva sin vacilar. -Estoy ya casi terminando-Mañana precisamente empiezan las prácticas y me ha tocado hacerlas en una empresa importante.-añadió la chica con determinación.

-¡Qué bien!-exclamó Mario. Seguro que eres el ojito derecho del jefe.

Eva esbozó una leve sonrisa. Qué simpático era Mario. ¿Podía ser que le gustara?. Así lo creía ella. Sacó su móvil para comprobar la hora. -Uyyyy, es tardísimo. Me tengo que ir ya a casa-dijo preocupada.

-Es cierto-dijo Mario comprobando la hora.-Se me ha pasado el tiempo volando Eva. ¿Quieres que te acompañe?-Es tarde y está oscuro.

-Eres muy amable. Te lo agradezco mucho porque vivo un poco lejos.

-Es un placer-respondió Mario poniéndose el abrigo y se dirigió a la barra a pagar.